EL HORIZONTE DE LA MIRADA

La rabia entra poco a poco,

ocupando cada espacio

de lo que restaba

de aquel corazón,

convirtiendo la tristeza

en asidua compañera.

Desconfianza,

sombra de los pasos,

se desalinean

en la libre arena.

En el pecho,

un vacío

todo lo llena,

de pesada nada.

Ni una lágrima,

cae en el mar,

ni una sola ola

rompe el silencio.

Ni un perdón

coge más

en el agujero negro

de la mentira.

Busco el salitre,

para cicatrizar

esta profunda herida,

supurando esperanza,

en busca del horizonte

de mi mirada.

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