MIRADA A LA INFANCIA

La humedad atravesaban huesos, dormían acurrucados para no encender la vendida, el patio de luces mojado, el garaje vacío y el corazón herido.

No había papel para más.

Nunca olvidaré el jersey de lana acoplado a la tierna coraza dentro de una carcasa y lo único que la salvaba, los que allí, en ella, habitaban.

Hoy, aún recuerda el frío de aquellos techos, cuando la luna con su mirada le interrogaba en la noche olvidada.

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