EL DÍA QUE APRENDÍ A AMAR …

Aún siguen sus ojos iluminando el reloj, las luces sobrepasando su brisa mientras la música sonaba a lejanía

Un dilema preguntando quién era y ese me da igual revoloteando en la ciudad bajo el amargor de una botella de ilusión.

La lluvia mojaba la estancia, mientras las estrellas se colaban entre las nubes cubriendo cuerpos perdidos.

Misterio asomaba estela, no quiso dejarlo ir, intuía que el final agarraba su Otoño sin haber comenzado a volar.

La esperanza sonaba entre sus manos, y esa misma se esfumó a la mañana siguiente sin entender cuál fue tremendo error.

Esta mañana alguien preguntó, ¿por qué el pasado influye en el futuro?, recordé, debía dejar marchar al amor que simplemente no quería amar.

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