EL RECUERDO

Oigo ruido de cacerolas,

donde el mundo ha cambiado

Nada puede regresar,

de una tierra

dueña de lo suyo.

Me dejo de nuevo cautivar,

por sonido del recuerdo,

mientras dejo desnudez

abrigar su manta.

No sé si merezco

tanto dolor

por expresar sin guardar.

Si es así

aquí estoy,

diana sin coraza

abierta al amor.

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