PALABRAS …

No puedo borrar cada sílaba pronunciada, ni volatilizar el aire pausado entre cada golpe de voz.

Atravesó el corazón, despellejó cada fibra de amor que en mi alma residía, deseé no ser y que no fuera y volar lejos de aquellas letras que nos atrapaban.

Desaté la razón entre cada voz alzada contra la rebeldía de no entender que el mundo juega sucio y que muchas veces ser no es suficiente para caminar impoluta.

Me avergoncé de la tiranía del abecedario que bailaba entre cada ventana como saltimbanqui en búsqueda de acrobacia perfecta.

No pude hacer nada, salvo repetir una y otra vez la misma palabra como látigo en los oídos de quién no quiere su correa sentir apretar.

Lo peor es que mi mano no quería poner esposas, pero todo tiene un límite en alma errante, hasta las palabras.

Deja un comentario