BATALLA

Te miro desde la lejanía, comprendiendo el paso de la herida en cada lamento, beso tu orgullo dañado en un simple verso para que recojas esa lejanía y la guardes en una lágrima.

La que en estos momentos de manera ineludible nos separa por siempre al desvanecerse en las raíces del tiempo consumido.

Riendo nos mira, al ver como los sentimientos se desvanecen en lo absurdo y como poco a poco se derriten entre la tierra que cae sin remedio sobre nuestro cuerpo.

¿ Ves?, el orgullo gana la batalla, y siempre sobrevive al deseo.

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