HISTORIA DE UNA MÁSCARA

Depositó una hora de su trabajo en aquella mano, él ofrecía una hora del suyo, aquellos dulces ojos miraban el agarrar del flash de la avaricia.

Desapareció con el billete detrás de una puerta, yo cerré la mía, ya había visto suficiente, le correspondí con una sonrisa al haber despejado duda, con sólo un billete en la mano.

La máscara se desvaneció de su bolsillo y al verlo caminar, el ídolo de un reflejo se perdió en un sólo recuerdo.

Deja un comentario