MIRANDO AL ALBA

Al alba,

frío amanecer

madruga

en los labios

de gotas secas.

Justo entre la línea

define su cuerpo,

acomoda coraza

bajo aquellos brazos.

Son las ocho de la mañana,

sólo el albedrío del humo

recuerda

que un día fui ceniza.

Ceniza negando ser enterrada

en el olvido de una fosa

repleta de silencio

corrompiendo grito.

Veo la veleta esperar,

a aquel viento

que un día

le hizo bailar.

Mis alas caminan

por el gris manto,

la dureza de la mirada

rompe el caminar .

Alas rotas

ahora esperan,

apagadas en los restos,

de un mundo oscurecido,

por el recuerdo.

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