PUERTA CERRADA

Olvidaste despedirte

cuándo cerraste la puerta,

debiste

decirme que jamás

a mi piel regresarías.

No debiste lanzarte

a la piscina de mi cuerpo,

sin antes anunciar

tu cobardía.

No está bien,

engañar al corazón,

ni jugar a ser mayor,

cuándo aún mamabas dudas.

No lo fue,

ahora vagas

en tu soledad,

quejando tu suerte,

en cada desván.

Y el eco del quizás

te envolverá

sin pensar.

Cualquier día

alguien se irá

y tu piel temblando

se morirá.

Entonces recordarás,

aquella puerta

cerrada

sin pensar.

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