AMO SIN CORREA

Se largó porque ya no sentía besos, complicidad se había perdido en el silencio. Ya no podía seguir fingiendo quién no era. Oculta entre lo debido, decidió regresar de lo escondido. Pues nunca fue amada y quería morir habiendo sido rozada.

Nada él pudo hacer, ni corromper su cuerpo, ni tirar su vida al cubo de la pobreza, nada. Alma había empezado a respirar fuera de la jaula de la comodidad.

Ahora, zombie de cuentos, quiere su vientre para destruir lo que nunca podrá atrapar. Ha de saber, que fue prestado y sus almas ya vuelan sin permiso más allá del cielo que cubre su latir.

El amo, ya no tiene correa.

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