CRÓNICA EN CABAÑA VERÓNICA

En los neveros de mi banco,

el viento sopla sin vela,

picos anuncian tiempos de frío

y el aliento de mi boca

huele

acercándose nieve.

Ellos desde hambre miran,

pieles negras al viento vuelan,

las altas nubes anuncian

penumbra ya esperada.

Es hora de abandonarte,

se hace duro el regreso

a un mundo deshecho.

Lxs niñxs luchando vida,

muertes buscando existir

frente sequía de humanidad,

consigo olvidarlo todo

bajo tus alas

aunque sea un segundo,

mi alma no llora

y encuentra motivo

para continuar camino.

Piedras se quedarán,

mis lágrimas también,

el aire calma

pecho roto

en la mañana.

Te miro en azar

de movimiento,

sonrío.

¡ Mi alma … está curada!.

Hoy la radio anunciaba la muerte de emigrantes africanos en el mar, a la vez que hablaban de la llegada a tierra de niñxs también provenientes de este castigado Continente. Conducía camino a un mundo mejor y mis ojos se llenaron de rabia. Subí a la montaña y la montaña … me consoló.

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