EL MALECÓN

Regresas como si nada

hubiera pasado,

dejas tus rayos a mi puerta,

te sacudes tu melena,

y me das miles de razones.

Yo desde mi pequeñez,

te veo grande y hermosa,

como una niña

contempla a su madre,

aún cuando las noches

han traído arrugas y lágrimas.

Me vislumbra tu magnitud,

y los recuerdos regresan,

niñez, juventud y madurez

se colocan a tus pies.

Y ahora soy yo

la que te busca,

detrás de cada reflejo

en el agua.

Mientras los cielos se oscurecen,

ocultando tu estela,

doy palos de ciego

en cada esquina

recordando

las cuatro ruedas

con torpe destino.

Debiste tener cuidado,

el sol puede quemarte,

y tu luz apagarte.

Sonríes en la distancia,

ha visto el último malecón

donde nuestros labios

se pidieron perdón.

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