SOLEDAD

Se ausenta en el silencio,

dejando de lado albedrío,

quizás en esa arboleda

la sombra,

mejor espera.

La calma de ese cobijo

resguardada en un cortijo,

oculto a la gastada mirada

la que siempre preguntaba.

Y las noches robadas

buscan la respuesta,

sintiendo el roce de la ballesta

en aquella pequeña cabeza.

Dando vueltas

la lógica regresa,

el alboroto en la ignorancia

marca la gran distancia.

Los interrogantes bostezan,

los sueños se desvelan,

el tiempo se acicala

en el espejo de la antesala.

Ella mira y espera,

quizás en el cristal

encuentre las palabras

que siempre

debió pronunciar.

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