EL RINCÓN

Inocencia

gritó al borde,

silencio escuchó,

un minuto.

Consiguió leve voz,

apagar el fuego

del gran dragón.

Escupieron sílabas

que se clavaban

en apurado latido.

El sol huyó,

y el gris cielo

tomó los cielos

de aquel rincón.

Dragón despertó

arrasando el sueño,

con la furia

de una apagada juventud .

Nada pudo hacer

pequeña sonrisa,

recogió zapatillas

y escondió grandeza.

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