LA CALLE DEL HAMBRE

Cogí las luces

que iluminaban

gran avenida,

y en mi memoria

las apagué.

Dos manzanas

más allá,

estaba

la cola del hambre.

Allí, no era necesario

recordar la Navidad,

venía envuelta

en comida prensada

rellena de pobreza.

El mismo Dios

que clamaban los cielos,

se habían olvidado

de aquellas manzanas

bañadas en carencia.

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