LLAMA

Acaricié cada compartimento de tu corazón con la sangre que emanaba de mi vientre y corría por tus venas arrollando cada poro de sentimiento que caía sobre las rocas de la vida.

Dejé que fluyera lo natural, entre dos árboles que crecían buscando el cielo con sus manos, más allá del arrecife de perspectivas.

Todo ocurrió entre aquello que se dejaba mimar con el alma, mientras unas viejas fotos eran acariciadas dejando el polvo tomar por derecho cada gota de aire.

El recuerdo cubrió con su tela cada espacio de futuro con el pasado, llenando con su calor el gélido miedo de vivir con el palpitar caminando en cada paso.

El dolor era calmado en la paz de aquel que un día fuera su hogar, volvía a renacer con fuerza la llama de la felicidad, está vez para quedarse.

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