RELATO DE UNA SENDA

La vida es un continuo cambio, pierdes mucho, ganas algo más y sólo quedan restos del fuego en tu memoria. La lengua cargada dispuesta para disparar y poner a defensa un corazón acostumbrado a perder. Preguntas … ¿por qué?, porque cuando la vida es una continua fluctuación no te acostumbras a la tranquilidad de la costumbre, doblegas el ceño cuando intentan venderte prosperidad y sabes que detrás habrá mera soledad, la misma que acompañaba el viaje desde la más tierna edad. ¿Se puede vivir así?, claro que sí, te acostumbras a no sentir las raíces en la tierra perfecta y a saber sobrevivir en las condiciones más adversas de desamor, así si un día la suerte, el amor y la salud se acercan a tu puerta sabrás apreciarla y abrazarla con la fuerza de una niña, con la ilusión de la primera sensación y la esperanza de algo tan meramente sutil, efímero y existente como es la añorada felicidad.

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