LO QUE RESTE …

Recuerdo aquel primer beso, de labios curtidos en experiencia. Mérida nos vio.

Aquel primer abrazo repleto de ternura. Esa isla lo permitió.

Recuerdo aquel primer amor. Una cama de hospital atestiguó. Aquel Xixon lo causó.

Esos recuerdos corriendo, como lágrimas que ahora recuerdan la almohada camino de ser absorbidas por intrepida tela.

Estaban casi muertos, para sobrevivir al olvido de su reflejo en cada verso que se desliza por el arco iris de la esperanza.

Todos ellos salvados, en los besos de hilos que los unen, uno a uno con labios sellados.

Están, y estarán, aunque el huracán sople sobre las neuronas donde ahora mismo se resguardan.

Fueron vividos, sentidos, deseados. Son este corazón que late fuerte y no hay soplido que el tiempo derrumbe.

La vida continúa, muchos más vendrán, pocos no estarán, me quedo con los que siempre permanecerán, pase lo que pase, se mantendrán.

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