MIEDO

Si un día volviera a verte, y el silencio, dieras como respuesta, acuérdate de esta poeta que durante el tiempo errado se sintió extraña y te buscó entre los humos moribundos, para darte la mano y traerte a casa. ¿Acaso olvidaste aquel silencio que voló sobre la cabeza del pasillo y planeó entre nuestras miradas, cuando el cielo gritaba?. Bajé al infierno, desesperada, sin saber qué allí te encontrabas, hundido entre el fango que te rodeaba. Lancé mi cuerda, para que a mi cuerpo te agarraras, pero tú, sólo ronroneabas, preguntándote por qué esta desconocida su vida sin preguntar te entregaba. Aquel miedo sin contemplación seccionó el hilo de la confianza, ya no había salvavidas para aquella alma errada. Solté con tristeza la cuerda, guardé mi corazón y al barro del olvido … arroje el amor.

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