Doscientos sesenta y cinco

Exactamente 265 perdones escritos por puño y letra sobre la máquina que piensa, más rápido incluso que su teclado.

265 rectificaciones de la estupidez de repetir prisa sin antes comprobar la hora, imitando al conejo de Alicia en el país de la vida.

265 colores rosados sobre mis dos mejillas, alguna baja y un bloqueo que aún busco explicación.

Esa es la estadística de mi última buena voluntad, aunque libre de eternidad. Por el camino, tristeza, preocupación y alivio.

265 versos dedicados a cada unx que hoy habéis sido recordados con pitido inadecuado.

Todo esto para que me consideren spam y tuvieran la delicadeza de bloquear la disculpa que se filtraba desde mi corazón a su pantalla.

Es que la vida, te da dulces y salados, aveces los mezcla para demostrarte que los errores son vida, te permiten sonreír, enfadarte, maldecir y hasta de vez en cuando… recordar y así cerrar puertas abiertas donde escapaba calor.

Ahora que he terminado de pedir salvación, dejo mis dedos reposar en el tintero.

Posdata, confirmar antes de abrir, copiar y enviar.

Lo siento de corazón

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