Parón cardíaco

Su corazón se paró,

¡todos peleando

por el trozo de queso! ,

no lo resistió.

Toda una vida

sintiendo mil manos

tirando de su cuerpo,

todas de pensares diferentes,

todas mirando ombligo.

Y ahí estaba,

sin sus zapatillas,

descalzo

ante la soledad.

Ya no había presiones,

ni tirones,

ni favores,

todos se perdieron

en aquel momento.

Y en su mirada

vi un nuevo amanecer,

de quién despierta

por primera vez.

La muerte avisaba,

el mensaje recordado,

cerraba por renuncia

miles de problemas.

Volvía a recibir

entre sus brazos

de nuevo el amor,

amor a la vida.

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