Avenida de Schultz

Se me atraganta la vida,

no pasa por mi garganta

tanta estupidez

rondando corazas.

Tengo atragantada el alma,

cada vez camina

con la razón más quebrada.

Tengo atragantado al egoísmo,

sólo importa su ombligo

aunque vea al resto fallecer.

Tengo atragantado al Sistema

siempre restando,

imponiendo esclavitud

donde debe existir libertad.

Sólo la música

ayuda a pasar este trago,

escucho el acordeón

en solitaria esquina.

Escucha como te saluda,

mientras zombies del asfalto,

miran con orgullo horizonte,

relleno de sus pensamientos.

Ruidosos humos

ausentan paso,

la gran avenida

recorrida por melodías.

Dos ruedas se cruzan

sin escuchar,

yo le miro

soy un cero a su izquierda.

Cielo azul lucha entre los tejados,

buscan entre los gatos

que maullan a mi paso.

El sonido regresa

golpeando mi espalda,

pero los ruidos tiran de mi,

están muy hambrientos.

Las calles hablan

si escuchas sus palabras,

susurran caras

contando las colillas

y carritos perdidos de manos.

Ella regresa,

saluda mi paso,

me paro y le cuento,

mi silencio habla.

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