Espíritu perecedero

Me seccionaron

la glándula espiritual,

necesitaba hacerlo

decían peligraba,

así que deje que la enveneraran y

que la dejaran perecer

ionizada de espanto,

lo que no sabía

es que me llevaría

al Infierno sin lamento.

Mi espíritu perecia ante el veneno

que lo mutilaba,

ahora,

sólo quedaba bailar

entre las tinieblas…

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