Mediana edad

El cuerpo desnudo espera,

sacia su sed en el viento,

caen las hojas en su piel,

crujiendo al contacto.

Las curvas de seco tronco

se confunden entre los jirones

de ancestro ajuar,

ya no hay motivo

para resguardar.

Los invitados se han ido,

las huellas en su alma

hablan,

sólo vieron el aire

azotando torpeza.

Ahora, levanta los restos,

recoge las cenizas con sus manos,

y las sopla sobre los recuerdos.

Ya nada le importa

cuando viejas semillas

buscan recorrer espalda

cogiendo atajos

de cualquier falsa mañana.

Se viste con la hermosura

de las edades,

ya no existe maldad

que pueda subir a su mirada .

Llega momento

en que no tiembla pulso,

ante la injusticia

de la falsa bondad.

Cubre su ojos,

seca lágrimas,

se levanta

y cierra la puerta.

El resto… llegará.

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