El bastón de una juventud herida

Sólo una persona le ayudó a bajarse, el resto miraban futura escena de aquellas debilitadas piernas.

Vivimos en un mundo en que unos pocos actúan y el resto miran con parabólicas humeantes gesto, mientras las palas equilibran peso, quizás soñando con un día hacer cueva donde esconder defecaciones mentales, esas que cada día envuelven en papel a dos colores.

Pero toda chimenea, necesita algo que le alimente, y los tridentes que arrastran nunca sorprenden, por mucho ruido servido a la carta.

Motores rugen, antes de emprender camino, respiran aire negro que oscurece mi silencio.

Se habla Chino, Inglés, Francés, Alemán… se omite el lenguaje humano, el que ofrece ayuda sin esperar.

Seguimos mirando ombligo empobrecido mientras el ser humano va desapareciendo bajo corazas de «Pelo Blando» , dobladas y hundidas en la vejez que llama a su puerta.

La misma, que mirabas esta mañana mientra descendía con un bastón el peldaño de tu juventud.

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