Noche eclipsada

Miré al cielo y observé como se caía ante mi mirada, el corazón confundido le buscaba entre la oscuridad, pero ya nunca estaba y se perdía entre la luz de cualquier barra, quizás la suya, donde aprendieron a hablarse entre silencios, esos que quemaban los corazones. Lo fugaz se convierte en eterno en dos latidos sonando el sentido del reloj, ese que marca las horas que nos restan para sobrevivir a este eclipse, el eclipse de mi memoria.

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