La única certeza

Pobre vida

caminas insegura,

oteando antenas

dónde posan sus alas.

Paupérrima mirada

esquivando ladeada

deslealtad,

cometida en terreno lejano.

Infeliz avaricia

de exigir lo debido,

en labios

con dueños tatuados.

¿Ves tus cielos rotos

retocando miserias

sobre lejanas alamedas?.

Tuviste oportunidad de virar

y perder el rumbo

de extraño azar.

Sin embargo,

decidiste seguir

el brillo de aquella luna,

con ojos bien vendados.

Vendiste tu corazón

al mejor postor

y la ruleta rusa

te rompió la razón.

Ahora vives

mirando su cuerpo,

remoto

como aquel momento.

Ese certero trozo de tiempo

en que nada puede regresar

del viaje al infinito

hacia un certeza.

La de que nunca volverá.

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