Lejos del mundo

Te veo ante mí como el faro de aquel rincón del mundo, buscando piel en la noche estrellada.

Bajo aquel cielo nos prometimos el resto y el todo se puso a nuestros pies donde nadie intuía.

Aquel corazón con alma en plena desnudez, latiendo sin necesidad de linternas que brillaran, carentes de corazas.

La luna nos prometió amor eterno entre la espuma de sus olas alcanzando el Universo.

Nada pudo rozar la perfección de aquel momento, al día siguiente una nota en los restos, tenía su precio, pero sin duda aquello carecía de valor.

Una vida valía la pena por aquella libertad, si aquello era pecado… mil veces caería.

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