El pago de la esclavitud

Niebla atravesando bosque,

cambiando cielo de estela,

apagando las voces de las alas,

tomando con albedrío el sueño.

Ya se han ido las estrellas,

luna ensangrentada

ve muerte volar,

llega de noche con la cobardía.

Más plácida es la calma,

más ahínco

araña tu cama.

Poco a poco te matan…

el aire roto espanta

enmascaradas flores plantadas,

en las rotondas de la ruleta.

Me muero, te mueres

y nadie responde,

cierran las ventanas

para no oler su aroma.

La vida tiene un precio,

un saldo alimenta final,

el futuro canta una canción

pensando en propia devoción.

Humo abraza,

toma posesión de jovenes

pulmones,

esclavitud exige…

ellas cantan.

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