Hombre sin barricada

El hombre que todo creía saber, miraba sonidos de ciencia e historia para buscar tiempo perfecto, creía entre sílabas escuchar impoluta sangre.

Rastreaba entre bullicio respuesta a la vida, entre – ol variado de espumas, desesperación de sabia huída en silencioso olvido.

El hombre de las ideas calculadas, olvidó su calculadora entre sordos elogios bajo muros de goma abandonados.

Lo verás porque camina sin rumbo deambulando entre lúpulo, sin idea de las huellas que un día otros pisaron.

Poca vida para contar, tuvo que husmear entre el basurero de la humanidad, sin precaución de cuidar el suyo.

Voz necesita vivir… no buscar saeta escrita en espaldas roídas, mientras, Ley de Murphy desayuna entre sábanas de esparto con cuatro capas de cebolla sudando alma.

El sentir no es cuestión de versos, se lleva dentro desde el primer aliento y en el primer recuerdo. Parte de un corazón transparente operado a emoción abierta.

Reconocerás su aroma de vejez arrastrando las cadenas de sus propias páginas.

No temas, sólo escupe rima, nunca araña coraza, aunque lo intenté una y otra vez escondido en ausente barricada.

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