El comienzo del ocaso

Esa ola que se rompe contra mirada, abismo que busca alguna rama, el eterno beso guardado en tu boca.

Busco entre apartados razón para olvidar, motivo para desahuciar al recuerdo y mirar atrás, sin temor de pensar.

Pero siempre, permanezco inmóvil sobre la esperanza de encontrar la libertad sin apenas rozar el muro roto en pie.

Agotada de defender rocas inertes, de no dejar al salitre corroer piel, deseo la calma del dia después, la paz de las aguas sobre el horizonte que se escapa. Una hamaca bajo las estrellas y mil razones para quedarme en su estela.

El ocaso va cayendo, la fuerza mermada se acuesta en el silencio y la luz, lentamente… abraza.

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