Niña soñadora

Se dibuja arco iris en el bosque que abraza, atraviesa horizonte cegando oscura luz.

¿Lo ves en el camino arrastrando estela atropellando con su brillo tranquilo cielo?.

La tormenta ha pasado, deja restos de belleza sobre árida furia. El sol se escapa secando espaldas mojadas.

Arco iris no otorga pasaje para salir al otro lado del muro, ni oculta caminar sobre espinas, nadie le pregunta de dónde viene tan engalonado con bufanda de alegría, ni le sacan arma para cachear ilusión.

No necesita ser esclavo del aire que le acoge, su alimento está libre de manos. Carece de billete y moneda de cambio, ni siquiera pesado equipaje surca cuerpo.

Se muere y resucita detrás del ciclón, y nadie le hace entierro ni bienvenida.

Una niña de vez en cuando mira buscando razones, queda prendida de alguno de sus rayos, intenta buscar aquel color, el que a escondidas pintaba cuando vida ordenaba imaginación.

Mano arrastra pequeñez, la prisa adulta empuja mirada. La niña soñadora… muere y resucita acariciando fugaz libertad, iluminando aquella que llaman ‘prosperidad’.

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