Aterrizaje

Mil elementos oscilan en péndulo, buscan equilibrio dónde posar su rastro. Quizás duden en un comienzo descendiendo alas, con la precaución de lo salvaje y observe antes de bajar su vuelo por si hay suelo seguro. Debí hacer lo mismo en aquel aterrizaje forzoso, usando ingravidez ausente de paracaídas para frenar la herida contra mi cuerpo. El corazón decidió saltar y vivir, bajo su mandato, eso le resultó caro. Tiritas de tiempo cubren el socavon de mi cuerpo y vuelvo a tropezar al rozar tierra con mismas piedras, distinta forma, diferente color, misma munición, casi sin ganas recojo las alas, la guardo resquebrajadas y declino nuevo intento. Camino con paso tranquilo, nadie apura las huellas ni empuja su rastro. La paz regresa con cabeza alta y  por qué negarlo con algo de tristeza bajo brazo

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