Trinchera

Un completo desconocido en su propia cárcel correteando por los pasillos sin fin de memoria, subido a las hélices de unos recuerdos rotos por los despojos de las burbujas zambullidas sobre cuerdas temblorosas.

Veo el resplandor de la telaraña sobre ceniza de espuma consumida por el viento y detengo la mirada en el destello de una guitarra con sintonia ya casi memorizada.

Regresa a su mundo y yo al mío donde de una chistera sale un conejo y de la risa una premisa.

Sé que no debo cruzar la línea roja y me mantengo en la trinchera preparada para salir corriendo.

Allí soy invisible, en zona de batalla todo es más fácil, hasta esconderse en el bullicio de unas aceitunas.

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