Gata callejera

Bebo en una copa el brindis a la libertad, al derecho de ser sin dueño ni hora, al disfrutar cada día del último sorbo.

Bebo en una copa el silencio que tanto odié, para abrazarlo sabiendo porqué, nunca trató de poner etiqueta ni juzgar al espejo que me ve.

Bebo en un copa vacía todo lo repleto de voces, para engullirlas una a una y escupirlas al fondo del abismo donde nunca debieron emerger.

Bebo todo y nada sorbo, quizás es momento de beber a morro y abandonar la copa para otros paladares… y mostrar esta gata callejera que salta sobre los tejados.

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