Tarde de viernes

Nublado se ve el futuro entre los ojos del presente, la vida se va quedando sin hojas por camino. Triste está el día cuando cae la tarde entre nostálgicas mañanas que buscan recuerdos ocupando miradas.

Vacías se quedan las gradas de este gran Teatro, donde nos olvidamos de vivir y pedimos permiso para sentir.

Altivo se presenta el futuro de esta tierra, envejecidos árboles con delicadas raíces que ya ni siquiera riegan. Pequeños esquejes ven el mundo detrás de cristal, ya no ven barricadas ocupando hogar.

Los barcos ahogan estela en grandes edificios que cubren vergüenza. Desaparece todo lo luchado en el bosque rendido de tanta utopía en modo espera.

Mi amor se zambulle entre las olas del mar viendo largo pasado cubrirse de musgo y espanto. No hubo opciones en la colina de la muerte, semilla a semilla, iban rindiendo el regadío entre oculto arco iris.

Y ellos apuran ardua tarea, saben que detrás de la opulencia se escurre futuro hambre. Señores y señoras, las opciones se acaban y las promesas ya no sirven mientras siga existiendo lucha.

Disculpen lo negativo serpenteando sílabas, pero la tabla sobre la que nos sustentamos se hunde ante el iceberg de las memorias, lo recordado no se encuentra y lo encontrado no es lo buscado.

Metan su propaganda en el mismo basurero donde todos ustedes han metido al Pueblo y quédense a vivir bajo los mismos puentes que hermosamente desatienden.

Perdone que verse así, pero esta poeta con estos ojos azules y verdes ve el negro del agujero que nos acontece.

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