Apariencia

La mujer que descansa en mi alma, lleva tatuada la pobreza en sus ojos, me persigue cada mañana, despierta con manos arrugadas y «llombu dobláu» . La mujer que llevo a mi espalda ha sentido el mundo caer a sus pies y se ha escondido entre miles de ropas para no sentir el frío del hombre. La mujer que mora en mis labios, no ha muerto, duerme conmigo ahora, a mi lado. La próxima vez no juzgues pieles, llevan desnudez de dos corazones.

Ella sigue

viva en mi,

y yo,

escribo por ella.

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