Bancos en el camino 8 Abril 2019

Lo vi tan sólo que recordé mi soledad.
Me senté y sobre su regazo sentí la vida acariciar mi herida.
Paré mi paso y su sencillez me enamoró.
Sintió la tormenta sobre su piel y dejó cuerpo caer.
Detuve mirada, paré a respirar la belleza que su cuerpo rebosaba, sentí su vida tras lo inerte.
Percibí cuerpo encadenado como propio, era yo quién era presa.

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