Sometido

Miraba las teclas,

por no mirar ojos,

temía que el cielo

tierra reclamara,

más el viento

de otros aires,

alejaba las nubes

del eterno Invierno.

Las letras se confunden

a cierta edad

es hora de aumentos,

las arrugas no alisan

a las canas que triunfan.

Mírate al espejo

no finjas amanecer

siendo ya ocaso,

tu luz se apaga

y no existe eterna llama.

¡Despierta!.

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