Transfusión

Sentí su dolor como propio, otras veces el mismo desgarro dentro había florecido entre mirada.

La vi repleta de vida con ganas de repartirla entre el amor de sus flores, pétalos de un atardecer escondiendo sonrisa en cada nueva guerra.

Me llevé parte de su aire servido en una copa repleta de vida, en cada nuevo verso bebo sorbo y la miró desde la distancia.

Esa fortaleza vale su lucha, esa lucha es también la mía, con distinto néctar y con el garbo de un rayo atravesando mi ventana.

¡Sí que valió la pena!, cada una de ellas me dieron las vida entre sílabas sin saber que me hacían una transfusión de amor.

Gracias por el día de ayer.

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