Arde…

Ante el mundo ardía nuestro amor, Nostradamus tenía razón cuando predijo que París ya no nos vería bailar su música. Que nuestras manos jamás se volverían a unir y que nos sentenciaría con el Infierno de nuestro corazón ardiendo donde un día, nos prometimos amor. Ahora sólo cenizas volarán sobre el Sena y el final de nuestro mundo se posara sobre la cima de la Torre Eiffel para despedir al primer amor y dejar llegar al ocaso del verso de un nuevo atardecer, esta vez no serán tus aguas quién calme mi sed y mis brazos con la verdad en su boca, verán la luz caer.

Verla arder duele,

con ella arden recuerdos

y parte de todxs.

Llora París, llora el mundo.

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