Demasiado tiempo libre

Acicala su cuerpo

sucio del camino,

desempolva sus alas

y comienza vuelo.

Empieza por el cielo,

acaba en el suelo,

recorriendo

cristalino reflejo.

Una hora de mi tiempo

observando su vuelo,

abro la puerta, se va,

regresa por la ventana.

Y se vuelve a posar

en el mismo lugar,

quieta y pensativa,

buscando otro país

para regresar

al mismo lugar.

Tiene veinticuatro horas,

y se pasa todo el tiempo

rondando los mismos rincones.

Como la vida misma,

empiezo a pensar

que quizás la mosca

y yo, seamos igual.

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