La necesidad de la soledad

Se retorció entre las sábanas buscando el calor prometido de Abril, por más que buscaba entre ellas, sólo encontraba promesas de la calidez recordada.

La manta de su memoria seguía abrigando la helada caída en su alma, pretendía sobrevivir al juramento ante la puerta que se cerraba.

Aquella soledad siempre le seguía y a ella no le importaba, se había acostumbrado a su silencio y ambas se respetaban.

Ahora la soledad tiene frío y ella conocedora de tal aliento, le abraza con la ternura del primer abrazo.

Siente su calor. No necesita más.

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