Comunicación selectiva

Mares de ruido

corrían a sus brazos,

no escuchaba

apresurados pasos,

pero miraba

como prisas iban,

esperando encontrar

los abrazos de aquel

silencio amado.

La abuela escuchaba

lo que quería,

se envolvía en el mundo

cuando el ruido

molestaba.

Empiezo a entender

aquella forma

de esconderse.

Sé que me escuchaba,

yo con ella

en el silencio hablaba.

Nadie entendía

porque me oía,

y al resto con un

¿eh? alejaba.

Nos mirábamos

y sonreiamos,

el mundo vivía

en silencio,

ella y yo

hablábamos.

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