Destrucción

El día que se desvaneció el horizonte ante mi mirada, los pájaros dejaron de piar, los perros calmaron ladrido y las hojas olvidaron viento.

Una gran nube se acercaba entre los restos de los cristales, el cielo desaparecía errando azul memoria.

El día que despertó la oscuridad, la calma recogió su orgullo y la doblegó entre sus ramas con los pasos de la libertad inexistente, quebrando la fina línea del amor existente.

El mar, la mar, su mar retrajo bravía esperanza y se la llevó kilómetros adentro donde el mundo se hace inmenso, donde la tierra deja de ser fértil para ser húmeda.

El día que comprendió que su mundo era frágil, apretó roja opción y todo desapareció. Tú, yo, el mundo, la vida, temores, alegrías, miedos y valentías.

Todo.

Quizás nunca existieran y hubiéramos hecho con miles de expectativas tejidas un mundo cómodo y amable donde resguardar soledad.

Nuestro cuerpo tuviera miles de patas invisibles y voraz deseo de acabar con todo lo diferente, porque nunca debió existir, y embalsar cadáveres de los seres que fallecen sin suerte entre la sangre brotando de miles de creaciones.

El día que vi todo caer,ese día, comprendí que ni siquiera existimos lo suficiente para ser historia en algún corazón porque el tiempo nos hace perder mientras hadas te atrapan en sueños.

Pero entonces, sólo queda levantarse y construir en lo desolado conociendo que algún día ese solar, valdrá la vida.

Ella me mira extrañada, y busca el calor de mi hombro, me dice que me quiere y todos los muros caen a sus pies con sólo dos palabras TE AMO.

Deja un comentario