Humo

Nací entre los escombros de una dictadura, mientras las armas se mostraban al mundo como símbolos de fuerza.

Nos vendieron que todo iba a ir bien, que el futuro estaba de nuestro lado y que el hambre erraría de intento.

Volamos por encima de los vientos creyendo que bienestar iba a nuestro lado con príncipes azules de miles de cuentos.

Que los finales eran felices y que los malos siempre perdían aunque de principio siempre se cargarán algo amado.

Nos hicieron creer que el amor puede todo y que existía al otro lado de la cama, sin explicarnos la letra pequeña.

Y ahora, qué queda de todo aquello, cenizas de miles de historias sobreviviendo a aquel mundo que se derrumba, cimientos sobre basureros, manos que golpean, otras ruegan y pequeños ojos que preguntan.

Y yo, trago saliva, explicó realidad para que la caída sea con conocimiento de historia, la geografía de mi cuerpo dibuja con perfectas señales el camino que nunca, se debe seguir.

Mantengo la lealtad a los puntos cardinales de mi pensamiento, aunque me esté costando vejez prematura y muestre desconfianza a la razón de la inteligencia cuando se muestra con albedrío.

Soy rebelde desde cuna, pero es lo que ocurre cuando se construye sobre escombros mal asentados y disfrazan de normalidad atardecer cayendo tras humo.

No soples este flequillo, porque quizás te muestre la lava de mi boca cayendo sobre tu piel y no te guste, sentir, expectativa caer.

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