Agujero negro

Entré sobre espacio terrenal y exploté en miles de expectativas que cayeron a los pies de su máscara.

Pequeños cristales de esperanzas caían entre la oscuridad y no podían encontrar la luz prometida .

Las alambradas impedían su paso, asaltaban pequeñas estrellas sobre los muros de mentes, no encontraban razón para tan poco entender.

Ella siempre amanecía y su alma, a la noche se escapaba mientras dormía entre las nubes, volaba al Universo, donde todo es pequeño.

Lo sabía, que cuanto supiera que el mundo no estaba allí iría en su búsqueda más allá del respirar.

Cuando quiso regresar estalló, nada pude hacer, recogí sus lágrimas y sangré con ella, sabíamos que ya no quedaba nada en el agujero negro que ella siempre había soñado.

Montañas Montserrat. Foto de Joan Rodríguez Guindo

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