Lunes

Amanece al otro lado de la frontera, donde anunciada opulencia se desvanece en despensa vacía.

Voz busca ser escuchada bajo el manto de lo prometido, mientras el sol cuenta otra historia escondida entre remanso de aquel frío.

El bullicio con mirada pérdida, espera carruaje que ate a un horario cualquiera, la felicidad depositada en la mesa de algún Domingo, estancada en la distancia recuerda pasado.

La resaca de lo vivido aparece sobre lo arrasado con miles de besos, depositando la nueva tristeza un Lunes cualquiera.

La semana comienza con un nuevo rato, se cuela entre las rendijas de una soledad prometiendo ser perpetua.

Y mis fronteras se reducen cada semana arrasada como si el fuego nunca extinguiera lánguida espera, sobre el ocaso del sueño extinguido antes de ser intento.

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