Espera energética

El ruido del vuelo buscaba átomos en el viento, susurrando iones de espacio que buscaban cobijo estirando pesadas cargas.

Subían montañas con las mochilas rellenas de expectativas positivas, negativas e incluso un sueño resguardado de efímero nombre con apellido neutro.

La energía de sus labios se había apagado entre ramas rotas, cortezas erróneas de estabilidad y ocioso ion dedicado a trastear sentimientos.

No contaba con aquella molécula, pudiera atravesar su horizonte y en la fina línea de unión con cansados iones, tocara amor traspuesto, ya agotado de tanta espera.

Total, como esperar algo que nunca estará.

Recoge sus cargas, las mete entre sus bolsillos y deja caer las agujas del tiempo que queda, sin miedo a desionizar alma repleta de poros positivos.

Esos no necesitan espera.

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