La mona y el sol

Veo su rostro

más allá del sol,

buscando brisa

que calme furor.

Tercer ojo

observa mirada,

descubriendo

absorta belleza.

Camino y miro,

la vida respiro,

detrás acantilado

sus olas golpean.

Acaricia pasos

bajo voces que gritan,

detrás de cada estado,

el sol de nuevo

aparece.

Y converso con ella

en pensamiento,

tantas olas vistas romper

la suya esperando amanecer.

Adivino la palabra

en su boca,

buscando sílabas

que consuelen.

Intuyo los hijos

nacidos de vientre,

y los protegidos

fuera del calor.

Los espera

más allá del cielo,

donde la mente

abre puertas.

Me adentro en su piel,

siento el frío acontecer,

pliego mis alas

llamo a su corazón.

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